Saturday, February 14, 2009

La dictadura de la minoría

Ayer estuve en lo que debía haber sido el acto de inauguración del nuevo campus de mi universidad (Campus de la Comunicación) en el llamado 22@ (zona de la ciudad de Barcelona que antiguamente era industrial y con muchas empresas de transporte, y ahora se quiere convertir en un área para empresas de nuevas tecnología, algunas sedes universitarias y nuevas viviendas, muchas de ellas de protección oficial). La noche de jueves 40 estudiantes ociosos (la gran mayoría de otras universidades de Barcelona) se habían intentado encerrar en el edificio para sabotear el acto del día siguiente. El rector, con buen criterio, llamó a la policía y los desalojaron. Ya hemos visto antes como han acabado estas "ocupaciones pacíficas": amenazas a profesores y alumnos, agresiones físicas a profesores y otros alumnos, sabotajes, asaltos, etc.


Llegan las 12:45, hora prevista del inicio del acto de inauguración. En la tribuna de oradores hay un estudiante (eso creo a pesar de que estaba bastante entrado en años, aunque también podría haber sido un tuno con pretensiones políticas pero que no tiene éxito en hacerse un hueco en los partidos políticos tradicionales y ha decidido quedarse en la universidad que es el único sitio donde le hacen algo de caso) y otros 30 o 40 aparecen dispersos por el patio donde se iba a celebrar la inauguración. Nuestro orador muestra con claridad las grandes deficiencias de sistema universitario español: incapacidad para realizar un discurso coherente, incapacidad para hablar en público, utilización constante de muletillas, etc. Aparecen las autoridades por un lateral y la horda de descerebrados (es lo que tienen las masas) se abalanzan sobre ellos. Uno intenta golpear con una barra de hierro al rector Moreso en un claro gesto "dialogante" y "pacifista". ¡Qué pena de universidad! No vale la pena perder el tiempo con todos estos memos. Después de darme varios paseos entre los estudiantes confirmo lo que muchas gente había ya notado: no reconozco a ningún estudiante de nuestra universidad (obviamente no los conozco a todos pero no reconocer a ninguno tiene un cierto valor estadístico) por lo que la mayoría (o todos) de los manifestantes son de otras universidades o son okupas profesionales sin ninguna relación con la universidad.

Tanto años de dictadura han generado mala conciencia entre los dirigentes universitarios, hasta el punto de aceptar como normales cualquier disparate que esta minoría de extremistas puedan pedir. Lo peor es que con esta actitud se está perjudicando a la democracia y se le da el poder justamente a los nuevos dictadores: los encerrados no eran estudiantes, eran nazis. Si te fijabas bien les podías ver el bigotito y todo. Me imagino todos aquellos profesores que, por su edad, lucharon contra la dictadura, viéndose subyugados ahora por otro grupito de aprendices de dictadores.

La realidad es bastante sencilla de analizar. El 75% de los graduados universitarios dicen que su objetivo prioritario para ir a la universidad fue mejorar su empleabilidad y sus probabilidades de encontrar un buen trabajo (el 25% restante señala objetivos muy diversos). Para esta minoría dictatorial intentar satisfacer ese deseo de la gran mayoría de los estudiantes es sinónimo de "privatizar la universidad". La práctica totalidad de los graduados universitarios se quejan de que su paso por la universidad haya sido una simple sucesión de clases magistrales. Pero nuestros "héroes" se oponen a que cambie el sistema de enseñanza y se le obligue a pensar en clases de tamaño reducido. "No a Bolonia. Queremos solo clases magistrales".

¡Qué diferencia con los verdaderos estudiantes revolucionarios del 68! Aquellos que tenían la legitimidad proporcionada por el apoyo de la mayoría de sus compañeros y querían acabar con el status quo. Lo nuevos "estudiantes revolucionarios" son una minoría que intenta imponer el mantenimiento del status quo. NO SON ESTUDIANTES... SON DICTADORES SIN NINGUNA LEGITIMIDAD.

FUERA FASCISTAS DE LA UNIVERSIDAD.

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