Saturday, February 21, 2009

Los ricos también lloran: ¿podrá Harvard pagar sus facturas?

A pesar de mis buenos propósitos ésta ha sido otra semana en blanco. Por suerte la semana que viene acaba la contratación y tendré algo más de tiempo para dedicarme a mantener el blog. El miércoles participé en la grabación del programa sobre la banca de Milenium del canal 33 (http://www.tv3.cat/pprogrames/millennium/milSeccio.jsp). No confundir con Cuarto Milenio de la Cuatro: de temas paranormales ando bastante flojo aunque lo que ha pasado estos años con el sector inmobiliario ha sido bastante paranormal….

Pero hoy quería hablar de las finanzas universitarias en Estados Unidos. El motivo es la última carta de la Presidenta Faust de Harvard. Resumamos lo que dice Faust: “la crisis también nos está afectando y mucho. Hemos multiplicado las becas a estudiantes (el doble desde 2004) y nuestros ingresos no crecen ahora al mismo ritmo. Paramos la construcción del nuevo edificio de ciencias y toda la operación inmobiliaria del otro lado del río Charles (el llamado proyecto Allston).” Esto es lo que dice. Pero hablemos de lo que no dice en su carta. Otras de las consecuencias del efecto de la crisis en Harvard son la congelación salarial y la jubilación anticipada de 1600 empleados. Pero, ¿es que ya nadie quiere o puede estudiar en Harvard? Obviamente ese no es el problema. El problema es el famoso “endowment”. La mayor parte de las universidades americanas (sobre todo las privadas, aunque Harvard no es estrictamente hablando una universidad privada pero eso es otra historia) se financian en parte a partir de un fondo (llamado endowment) del que se gasta solo el rendimiento y nunca se toca el capital. Ese endowment se forma fundamentalmente a partir de las donaciones de los ex alumnos (cada seis meses recibes la carta para donar a la universidad). Harvard es la universidad más rica del mundo: llegó a acumular un endowment de 37.000 millones de dólares. Este fondo es tan importante que cada vez que se cambia el gestor principal aparece en la prensa económica. En los últimos años ha habido varios culebrones sobre los gestores del fondo de Harvard: Meyer fue el gestor principal durante muchos años pero se marchó después de una polémica con la junta de supervisión tras saberse que los seis gestores del fondo se habían embolsado 107 millones de dólares en 2004 (hasta el gestor de fondos monetarios había cobrado más de 7 millones). Después de que Meyer se marchara, Harvard estuvo durante bastante tiempo buscando un gestor pero todos los candidatos rechazaron la oferta hasta que finalmente pudieron convencer a Mohamed El-Erian, que duró solo dos años. En la actualidad el fondo lo dirige Jane Medillo, que era la gestora del endowment del Wellesley Collage (mucho más pequeño y sencillo que Harvard).

Pues bien, una tercera parte de los gastos de la universidad se financian con los rendimientos de este fondo. En particular, las becas salen en gran medida de la rentabilidad del fondo. Y Harvard comenzó hace dos años un programa muy ambicioso de becas para “familias pobres” (con ingresos familiares menores que 110.000 dólares, vaya con la definición de pobreza). La generosidad del sistema de becas en Harvard es enorme (a pesar de las críticas que se hacen de ser una universidad elitista): Harvard gasta en becas para sus estudiantes más que todas las becas que se dan en el sistema universitario español.

Pero el endowment de Harvard ha caído en los últimos seis meses en 8.000 millones de dólares y, además, el amigo El-Erian parece ser que dejó una cartera extremadamente ilíquida. Harvard ha tenido que emitir 1.500 millones de dólares de deuda y, aún así, algunas de las escuelas de Harvard podrían tener problemas para hacer frente a sus pagos corrientes. Además, la rentabilidad del endowment está a punto de marcar su peor pérdida en 40 años (que lejos quedan los 20 y 30% de la época de Meyer). Por si estos problemas fueran pocos, el “genial” Larry Summers (recordemos que ahora es el principal asesor económico de Obama) cuando era presidente de Harvard, inició un grandioso plan de expansión y aconsejó fijar el proyecto a un tipo de interés, que entonces parecía como históricamente muy bajo. Pero como es bien sabido en la segunda mitad del año pasado los tipos se hundieron y Harvard tuvo que utilizar parte del endowment para aumentar el colateral. En fin, que las finanzas de Harvard no atraviesan el mejor momento (a pesar de que aún le quedan 29.000 millones en el fondo...). Esperemos que las recomendaciones de Summers a Obama sean más acertadas que su “visión” para Harvard.

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